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sábado, marzo 07, 2009


¿Enfrentamos las dificultades sin cobardía y sin creernos omnipotentes?


“Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles”.
Miguel de Cervantes Saavedra



¿Cuántas veces nos perdemos en el tiempo?

Perdemos los horizontes de nuestra vida, lo que hemos proyectado.Todas nuestras más preciadas metas y nuestro norte.

Nos perdemos dentro del mundo de las preocupaciones, viendo que ese esfuerzo, no sirve para nada, sólo nos estanca y nos amarra como la soga de un ancla.

Nos encaminamos en tantas direcciones y mayormente en las más equivocadas, viviendo de esa manera un lapso de tiempo de nuestra valiosa vida dentro de un espectral espacio, estúpido y lo peor, solitario.

Nuestro ficticio “autismo” nos hace casi sin darnos cuenta que estamos quedándolos solos y mal enfocados, dándole una relevancia desmedida a las cosas tontas que antes no teníamos.Y de esta forma, nuestro cerebro se baña y termina hundiéndose en pensamientos negativos, suposiciones, preocupaciones de más e imbecilidades.

Es así y no nos damos cuenta porque estamos tan sumergidos en nosotros mismos, que no vemos que todo esto es extremadamente perjudicial, no solo para nuestra psiquis y organismo, sino también para quienes nos rodean, nos quieren y nos ven a diario, provocándoles también una preocupación.Somos masoquistas con nuestro propio ser y egoístas con los demás...


Por lo mismo debemos de estar atentos, porque de esta forma, somos idóneos para extraviarnos en el limbo, desaparecer y no regresar en mucho tiempo a nuestra verdadera senda, preocupándonos sólo, por lo que bien merece preocuparse, sino quedará relegado a un segundo en incluso en uno infinito lugar, dándonos cuenta ya quizás muy tarde, de que algo nos está faltando.

Sentimos que algo extraño está presente, pero no alcanzamos a divisarlo, porque nuestros ojos no están observando, sólo viendo; y nuestros oídos sólo están recibiendo ondas de diversos tipos , pero no escuchando.

Ahora si tomamos la actitud de descansar en un tipo de vida “light”, para muchas veces “zafarnos” de los problemas, hará que nada de lo que realmente valga tenga el valor que se merece, si es importante, claro.Situaciones, acciones, personas, o bien lo que tenga un valor único y nos aporte como buenas personas.

Entonces,¿ para qué llegar a ese extremo, en donde el vacío se hará insoportable y nos sentiremos más solos que nunca?

Solamente cuando nos trituremos contra el pavimento, de una caída desde ese precipicio que nosotros hicimos cada día más alto y peligroso, nos daremos cuenta de la magnitud del dolor y de lo que significa ser totalmente humanos y vulnerables. No ángeles, ni dioses como muchas veces consciente o inconscientemente nos sentimos. Autosuficientes, necios e incluso dueños de la verdad, para convertir ese dolor en la nada misma a nuestra conveniencia.

Sentiremos que nuestro valioso tiempo, lo hemos malgastado en cosas que no sirven para nada y más aun, desgastándonos en situaciones que se salen del alcance de nuestras manos, porque ya hicimos todo lo que tuvimos que hacer y no hay más.

Es realmente una frustración muy grande, porque no somos omnipotentes para “mejorar el mundo”,o para hacer que nuestra vida sea casi “perfecta”, eso ¡No existe! Pero si, lograr que sea mejor , eso si, porque hay que muchas veces sudar fuerte para lograr salir adelante, pues somos humanos de carne y hueso, no máquinas creadas para solamente ganar y construir la perfección.

Recuperar el tiempo perdido no es fácil, cuando lo hemos malgastado erróneamente, por lo mismo evitémonos las angustias y los “encierros” extras, saliendo a la atmósfera, abrazando a quienes nos quieren. A nuestras familias, a nuestros hijos, a nuestros amigos, a nuestros amores, a lo que nos hace ser personas de bien, respirando el oxígeno que emana de lo único, de lo bueno y de lo verdadero. Esto nos hará sentirnos tranquilos de alma y nos ayudará a pensar mejor.

Es normal querer recuperarlo y hacer que todo lo que nos quedó pendiente, tome su curso y se cumpla con tranquilidad, porque cuando se hace todo lo que se puede cabalmente, ya el resto queda para que siga el curso que tenga que seguir.

Atolondrarse al tener las pilas al máximo, lanzando energía por doquier, es un desgaste inútil, que ni siquiera es digno de comentar.Llevándonos consigo el no poder dormir, porque nuestra mente no está tranquila y la conciencia nos carcome.

Por lo mismo, todo lo que tenemos en mente para poder realizar, se debe pensar muy bien antes de actuar, sino se destilarán inevitablemente y morirán por el camino antes de concretarlas.

Al igual que llenarnos de palabras sin fundamento, para “creer” que estamos siendo honestos con nosotros mismos y con el otro, al final nos arrojará al vacío.Vivir mesuradamente, tratando de ir poco a poco superando cada barrera, es la opción, no escondiéndonos de los problemas o tomándolos de forma tan liviana como si nos rozaran, para que no nos vuelvan locos.

Que tristeza sería mirarnos al espejo como muñecos de trapo...

Esta es la manera de hacernos fuertes y de resistir los embates de la vida, el dolor y todo tipo de dificultad , no quedarnos en la cobardía que lo único que aporta es una imagen débil y una desconfianza difícil de revertir sobre todo para quienes están a nuestro lado y muchas veces nos ofrecieron su ayuda.

Evadir, nos estanca, nos pudre, nos lleva al “suicidio” o al destierro más duro.

Afrontar, nos enseña, nos mueve, nos hace crecer, nos hace avanzar hacia lo que si somos capaces de alcanzar y evolucionar como seres pensantes que somos.Nos hace ser libres.

Valorar lo que nos hace bien, sin perdernos en laberintos de autosuficiencias estúpidas, nos hará ver cuán equivocados estábamos. Pedir ayuda, por qué no, es una forma de ser humildes, de demostrar que necesitamos del otro, de ser abiertos y sinceros con nosotros y con los demás.

Cualquier dificultad o dolor, siempre será una carga menos pesada si entendemos que todo no lo podemos hacer solos.





Agualuna


Frase: Proverbia.net / Desarrollo: Agualuna