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miércoles, febrero 14, 2007




¿QUÉ TAL NOS SIENTA EL AMOR?

A lo largo de mi vida , siempre viví la sensación de algún día encontrarme con el amor , descubrir su mirada y saber decididamente que él sería.
Sin embargo, no fue en vano.

Pero sin negar mi complacencia, no puedo dejar de pensar que existen muchas personas que aunque se enamoran, se sienten eternamente solas; por qué será?
Es que acaso el llamado amor, un inconsecuente y egoísta caminante que nos acompaña muy de cerca pero a veces desaparece en la más gélida ausencia?

Hay que considerar, que en la vida pasan miles de situaciones, de las cuales tenemos muy lindos recuerdos y otras no tanto , pero que por cierto aunque no queramos van tejiendo el manto emocional de nuestro destino.

Por lo mismo, en el amor siempre vamos a aprender de él, porque es maestro, porque vamos a valorar todo lo que nos dio para que conozcamos y conjuntamente nos demos un chance a lo que aun no conocemos, a decidirnos tomar lo que desconocemos.

Cuando estamos iniciando un afecto hacia alguien, sentimos la ansiedad de saber cómo será? En algunos casos tendemos a comparar erróneamente lo nuevo con lo antiguo, como para ver si podría ser mejor o tontamente para protegernos anticipadamente del dolor sin saber siquiera si pasará. Naturaleza humana , sin duda.

Dudamos de lo nuevo, aumenta significativamente nuestra ansiedad y me reflejo en ello. No sabemos si continuar o decir alto cuando no vemos claro.
Vemos algún peligro inminente quizás donde no lo hay.

Pero lamentablemente sólo para poder saber si será el correcto o no, debemos arriesgarnos, como al emprender un negocio nuevo.
Debemos de poner todo de nuestra parte ,porque a medias no funciona nada; dar todo, si lo que anhelamos es algo que valga. Si es así, invertiremos en este “ negocio” sino, será sólo un juego de azar y de ocupar espacios que nos sobran. Pero por ahí no va lo que escribo.


Ante todo para poder encaminar bien nuestra vida amorosa ,debemos de dejar un rato lo pasado y aceptarlo como tal. Mejorar en lo que fallamos; detenernos a mirarnos en el presente ,de cómo estamos y qué es lo que queremos para nuestra vida sentimental y emocional, y en base a todo lo anterior decidirnos y ubicarnos en dirección a lo que nos hará bien y por ende, a lo que será nuestro futuro.

Es sin duda nuestro motor en todos los aspectos y se nota. Cómo no recordar las veces que nos enamoramos, cómo nos veíamos , cómo nos sentíamos? Radiantes, palpitantes, con inyecciones de energía en nuestra alma y en nuestra mente.
Cómo negar que el amor nos sienta tan bien?

Se, que no es fácil, pareciera pero no lo es, casi todo lo que vale cuesta y se disfruta mucho más cuando es así.
Nos atrae enormemente, nos lleva al límite a veces, nos produce conflictos, avances y retrocesos, pero a la vez actúa como energizante de todas nuestras hormonas y por qué no decir neuronas también.

Oxigena y nos proyecta, pues deseamos caminar unidos a esa persona que amamos, a pesar de ir saltando demasiados obstáculos en algunas ocasiones.

Esto porque ninguna relación es igual a otra , aunque hayan veces en que se asemejen, pero si nos internamos bien en cada una, veremos que son bastante diferentes.

Sin duda, el amor nos transporta a extremos a veces, tanto así que nos pude llevar a la nube más alta o bien sumergirnos en el precipicio más profundo, es una contradicción escalofriante. Tanto que solamente en ocasiones para darnos cuenta que valía la pena y que realmente lo que sentíamos era amor de verdad, debemos pasar por el dolor o por la soledad, ya que muchas veces lo tenemos todo, pero no lo valoramos y solamente cuando ya nos abandonó, tomamos el sabor que tuvo.

Nunca sabemos cómo llegará o cómo se irá, es arriesgado especular y menos anunciar anticipadamente como va a ir evolucionando, pues son varios los factores que en ocasiones escapan a los propios, como nuestros sentimientos, los del otro y cómo se conjugarán cuando estén más encaminados.

La retroalimentación de ambos es dificultosa a veces más que nada por la esencia de cada ser , o bien también por todos los factores ideológicos, hereditarios ,de personalidad y existenciales. Pero es fundamental saberlos manejar en este caso.

La locura desmedida, la aparente pasión, la ilusiones y las desilusiones, encantos y desencantos, virtudes y defectos que muchos llaman enamoramiento , al final pueden arrojar datos de sentimientos transitorios; transformarse en amor o bien apartarse a rumbos muy diferentes.

Sin embargo, si nos referimos al amor como tal, el genuino y sin marcas ,nos ubica en un estado más pasivo, más de satisfacción, de complacencia, de calma, sin ser aburrido obviamente; en donde la comunicación, la fidelidad, el respeto y la confianza, pasan a ser casi el corazón de toda la relación, junto con otros aspectos fundamentales también. En donde la intimidad y complicidad elevan a los sentimientos a un nivel notoriamente superior, más maduro, menos superficial, más profundo; al karma.

Tal vez nos pasemos la vida confundiéndonos de si es amor o no lo que sentimos ,o bien simplemente una sensación de algarabía, unida a la posesión ;es confuso también.

Hay que estar muy atentos a los signos y diferencias notorias de cada estado, pero tampoco pensando tan negativamente como que el enamoramiento no podría terminar en un momento dado, en amor al pasar del tiempo.

Se podría hablar mucho de esto, pero creo que lo medular es saber distinguir y darnos cuenta que el enamoramiento es veloz, agitado, deslumbrado, ciego y apasionado, en cambio el amor es paz, sosiego, solidez, vidente, comunicación, compartir , proyectar, brindar, retroalimentar.

No es una tarea fácil, lo digo con uso de razón, porque conservarlo es un gran desafío, pero es gratificante a la larga e innegable que nos sienta tan bien y sin quererlo nos hace ver la vida de otra manera.
Que todos lo que puedan disfrutar de él, lo hagan sin reservas y no solamente hoy , comercialmente hablando, sino todos los días, para que la siembra dé, los frutos más dulces y más sabrosos que hayamos cosechado.
Y si, que viva el amor!!




2 comentarios:

Juan Carlos Lozano dijo...

el amor, es un duende escurridizo
haciendo travesuras por los pasadizos del alma.
El amor es un gesto, una mirada,
una palabra.
Una cara desconocida en una tierra extraña.
un perfume, una canción, una ilusion atrapada.
Una sensación dentro del pecho
una persona de la cual no sabes nada.
El amor es el motor que mueve el mundo.
el tirano que te doblega el alma en un segundo
y la vida, sin amor, no es nada.

AGUALUNA dijo...

Hola querido Juan Carlos, otra vez me sorprendes , dejándome un pedacito de ti en cada comentario que escribes.
Como decirte que con cada palabra y con cada frase abres el alma hasta el infinito y lo llenas de dulzura.
Muchas gracias por tu escrito y obviamente por visitarme, siempre serás bienvenido
Te dejo un beso super grande y un abrazo fraterno.